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Dos minutos, cuarenta segundos y una trompeta

Vanessa y Javier pasan sus peores momentos en GH.

Esta edición de GH que estamos disfrutando ya ha alcanzado velocidad de crucero. Hagan lo que hagan y digan lo que digan los concursantes, los fans del formato no se pierden ninguna de las galas o los debates. Y no es que sea la mejor de las ediciones. Al contrario, está resultando bastante floja. Todos quieren ligar para sobrevivir a las expulsiones, todos quieren parecer la mar de listos (siempre queremos peras del olmo), todos esperan salir de la casa y poder vivir del cuento lo que les queda de vida.

Vanessa, la cantante gallega, ha querido participar en GH para dejar a su marido a lo grande. No hay que ser muy listo para deducir esto por lo que hace cada día. El primer día ya decía que tenía dudas, hoy ya se arranca en el confesionario para decir que no quiere nada con Javier, ni dentro ni fuera de la casa. Javier, el rey del conjunto hortera, no da crédito y no termina de creerse lo que está pasando. Follón patético y tenebroso.

Unos quieren participar para enamorarse y otros para abandonar a su pareja.

Esta misma Vanessa fue la cabecilla del primer movimiento contra Maite, una jugada que le costó la expulsión de la casa principal y encontrarse con su marido de sopetón, que le costó que todos sus planes se hicieran añicos en un instante. La tal Daniela, una chica que es capaz de cambiar el acento dependiendo de la habitación en la que se encuentre, fue la otra víctima. Ellas creen que ya no corren peligro y, sin embargo, están en la lista de expulsadas en potencia.

Vanessa está demostrando la misma inteligencia emocional que Adara Molinero. En realidad, Adara Molinero demuestra la misma inteligencia a secas (ni emocional ni nada). Es decir, Vanessa se ha puesto el mundo por montera y pasa de su pareja sin remilgos y Adara sigue demostrando ser un zopenco de mujer. Tan guapa como corta. El ridículo que hizo en el último debate esta chica afeando a Frank Blanco una conducta que había sido impecable es la muestra más evidente de la falta de ideas de esta mujer, de su falta de inteligencia y de elegancia. A ver si alguien decide que el tiempo de esta chica ya ha pasado.

Respecto a las próximas expulsiones solo se puede decir que, salvo que cambien mucho las cosas, Juan será el que salga por la puertecita que lleva a la casa oculta. Es el mismo que dice que alguno de los porcentajes de voto más bajos le corresponde a él sin duda alguna. Otro que no sabe leer el programa desde que entró.

Conversaciones estúpidas y superficiales las encontramos a espuertas, pero me quedo con esta por ser, además, asquerosa:

-Maica: ‘Violeta me ha dicho, claramente, que aquí no va a hacer nada’.

-Ruvens: ‘Pues que se guarde un poco porque si lo da todo de primeras uno se termina por ir calentando, calentando, y llega un momento que no puede decir que no’.

Este Ruvens acaba de hacer miles de amigos.

Conversaciones profundas e inteligentes, lo que se dice inteligentes, las podríamos escribir en el papel que utilizan los estudiantes para hacer una chuleta que irá escondida en el bolígrafo Bic. Cuando se produzcan, claro. Lo más inteligente que hemos logrado escuchar ha sido '¿Qué preferís para comer: macarrones o garbanzos?'.

Esto es un tostón ¿no? Hasta las broncas son descafeinadas.

Nirek Sabal

 

Carmen Borrego. / Mediaset

Supervivientes 2024 se ha convertido, poco a poco, en una sucursal del desaparecido Sálvame. Y, francamente, creo que se están cargando un formato que todavía resistía ante la invasión eterna de una telebasura que todo lo quiere para sí.

La quinta gala de Supervivientes se presenta como si fuera un ‘Especial Carmen Borrego’. Que si ella ha sido un desastre y una vergüenza como concursante; que si su hijo se ha separado aunque ya veremos si eso es así o si todo este follón no es más que un montaje burdo que no le interesa a nadie… Ah, sí, que estos se las saben todas: mi separación no interesa, pero si doy una entrevista y pongo a mi madre a caer de un burro todo el mundo se pone frente al televisor, gano una pasta de la publicación y me aseguro estar en boca de los tertulianos más casposos durante un par de semanas como mínimo. Además, se presenta esta gala como un momento demoledor para alguien que no sabe lo que está ocurriendo y que a la que le van a dar la del pulpo. Confieso que pena, lo que se dice pena, no siento. Esto es una fuente de ingresos magra para todos estos elementos.

Jorge Javier Vázquez ya se ha encargado de calentar el ambiente en redes sociales y en pantalla. El poder de este presentador es demoledor. La cadena ya se ha encargado de llevar participantes ‘de la casa’ y vinculados a Sálvame. Todo está listo para que vivamos, cada jueves, un programa de cotilleo casposo, un programa con intervenciones en los platós llenas de violencia verbal y palabras mal colocadas. El disparate está servido.

Supervivientes comenzó siendo un programa extraordinario lleno de emociones. Supervivientes es, ahora, un coñazo más en la parrilla. Y eso es una pena.

Nirek Sabal

 

Andrea fue participante en la última edición de 'La isla de las Tentaciones'. / Mediaset

Durante los veranos que pasé con mi abuela en Toledo, jugué con muchos niños distintos aunque todos vivían en el arrabal de la ciudad. Ya saben, en esa zona periférica de la población en la que la pobreza abunda, la educación y las buenas formas escasean, la supervivencia está por encima de los sueños y los amores te anclan, todavía más, a un territorio del que parece que no puedes escapar hagas lo que hagas. En la época en la que yo pasaba los veranos en el arrabal de Toledo, aquellas casas ya no eran la periferia de una ciudad que había crecido rápido aunque las gentes del barrio seguían arrastrando carencias, miserias y hábitos poco recomendables. Para que se hagan una idea les diré que los chicos del arrabal, de vez en cuando, visitaban un barrio relativamente nuevo y muy popular que se llamó Palomarejos, y que terminó conociéndose como ‘Corea’ dadas las batallas que se produjeron allí con los chicos del arrabal y ‘los coreanos’ como protagonistas. Allí nadie estudiaba, nadie leía un libro, nadie tenía el horizonte más allá de sus propias narices. Y el muchacho de Madrid (yo) era una especie de animal exótico que llegaba desde otra ciudad contando cosas insólitas de la capital. Les fascinaba, sobre todo, escuchar cómo era la Gran Vía (en aquel tiempo aún se llamaba avenida de José Antonio). Y es que el arrabal era un lugar bastante descuidado, bastante peligroso, y bastante poco recomendable para turistas. Parecía una ratonera.

La televisión en España tiene sus propios arrabales. Rincones oscuros, mugrientos y pésimos, que están habitados por personas incultas, agresivas, vacías y dispuestas a cualquier cosa si eso les proporciona un puñado de euros. Eso sí, son muy pintones y se dejan la vida en transitar discotecas famosas, restaurantes en los que se juntan los famosos (suelen ser del montón, tanto famosos como restaurantes, ya se lo voy adelantando) y platós en los que el insulto, el discurso incoherente y faltón o la falta de dignidad son material casi obligado.

A diferencia de los arrabales de las ciudades, el televisivo ha servido de trampolín para un buen número de paletos, iletrados, descamisados, bobos de baba y cerebros de chorlito. Trampolín a la riqueza. Sí, un grupo nutrido de personas que no saben hacer la o con un canuto ha logrado hacer negocios muy beneficiosos por el hecho de aparecer en pantalla dando voces, amenazando con chulería a otro que andaba por allí o enseñando sus partes pudendas. Y, por supuesto, los culpables de que eso sea así son los telespectadores que se convierten en un rebaño tan enorme como peligroso que sigue las directrices de la cadena televisiva (directrices subliminales que funcionan a la perfección).

El brillo del futuro de toda la caterva que participa en realities televisivos es directamente proporcional a su maldad, a la capacidad que tengan para destrozar la vida de otros, a la falta de escrúpulos profesionales (en el caso de los pocos periodistas que forman parte de ese ejército tan vergonzante). En el arrabal televisivo no vende la bondad o la buena sintonía entre personas; lo que funciona es el enfrentamiento verbal lleno de improperios y disparates o insultos. En el arrabal televisivo no se puede conseguir menos con más. Si eres una pobre muchacha paleta e inculta que se casa con un torero famoso tienes la posibilidad de hacer cosas que cualquier otra persona solo puede soñar. O cavar tu propia tumba, todo hay que decirlo.

De los muchachos del arrabal de Toledo, pocos lograron sus sueños. Y los que terminaron consiguiendo sus objetivos tuvieron que trabajar duro. Estudiaron, se esforzaron, pelearon hasta la extenuación porque nada era gratis y nadie les regalaba nada por muy mal que lo estuvieran pasando. Fueron pocos los que lo lograron y muchos más los que terminaron cargando con una vida de mierda reservada a los que nacen en un arrabal. Pero, incluso estos que se esforzaron menos o tuvieron la suerte siempre alejada, tuvieron que trabajar de sol a sol. Algunos terminaron en la cárcel, claro, pero no hay que olvidar que algunos crecen creyendo que eso es algo inevitable y que hagan lo que hagan terminarán pisando la sombra.

Mediaset.

Y es que la vida es esfuerzo, es superación, es dignidad. Y eso para los instalados en la pobreza o en situaciones más acomodadas. Los chicos y chicas arrabaleras no eran mala gente aunque partían con menos posibilidades que otros; se les exigía más y les costaba mayor esfuerzo llegar a la meta. Eran del arrabal, se sentían orgullosos de serlo y trataban de mejorar en muchos casos. Les había tocado ser de un barrio periférico y peligroso.

El arrabal televisivo se elige. El que llega allí es porque sabe que el dinero se recibe a espuertas de los mejores barrios, de esa gente que quiere divertirse viendo cómo se arrancan otros la piel a tiras. El arrabal televisivo es un lugar periférico, peligroso y se convierte en una trituradora de personas. Es un asco y el que vive en él o de él es tan peligroso y tan periférico como el propio entorno. Por mucha marca en la ropa que enseñen, por mucha red social hasta los topes de seguidores; la mugre es mugre aunque se vista de seda.

Luis ‘el colilla’ era uno de esos chicos con los que jugué hace muchos años. Le llamaban así porque se fumaba las colillas que iba encontrando por la calle y le plantaron ese apodo con seis o siete años. Me encontré con él en febrero de 2012 en la plaza de Zocodover de Toledo. Es médico. Se casó con Laura, otra niña del barrio por la que bebíamos los vientos todos. Ella es ingeniera industrial. Tienen 3 hijos. Siguen viviendo en el arrabal de Toledo.

G. Ramírez

 


Carmen Borrego cumplirá 58 años en octubre. No es una anciana. Hay millones de personas de su edad capaces de arrastrar unas tablas sin que parezca que es el fin del mundo. Lo único que le pasa a esta mujer es que el concurso se le está quedando grande. Es muy malo no comer y doblar el espinazo al mismo tiempo. Esta señora se creía que contando chorradas para conseguir vídeos iba a tener suficiente. Una chorrada por aquí, un pedo por allí, un disparate por que sí, y gano el concurso, ha debido pensar. Pero la falta de comida, los mosquitos y el esfuerzo son enemigos duros de pelar.

Ya está bien de defender a la señora Borrego porque tiene unos años.

Carmen Borrego cumplirá 58 años en octubre y no pasará a la historia como la mejor actriz española. El ridículo que ha hecho junto a Kike Calleja simulando una bronca (en la que afirmaba que tenía cosas de su amigo que le podían hacer daño) ha sido descomunal. No se cree ese enfrentamiento ni él ni ella, ni nadie con dos dedos de frente. Debe ser que sabían que la entrega de los Oscars ya tocaba y querían probar suerte. Porque la justificación de la bronca es endeble: ‘Me ha llamado Pototi y eso me jode’. ¿No le llama eso Jorge Javier Vázquez y esta mujer se muere de risa? Vaya tela.



Es una pena que en todas las ediciones se incluya a ‘gente de la casa’ porque aportan poco y avanzan mucho gracias al apoyo de sus compañeros en los platós. Es una pena porque el formato se resiente con tanto pijo de palo (creen que se es pijo por vestir ropa de marca).

¿Quién se creyó el viaje en helicóptero de Carmen Borrego el primer día de concurso? Pues así ha sido todo. De cartón piedra, creyendo (ella y la organización) que el espectador es una especie de tonto de baba que no se entera de nada. Pero el hambre va a poner las cosas en su sitio. Eso y la necesidad de esforzarse. El pijerio y la tontería es incompatible con la realidad.

A ver lo que dura.

Nirek Sabal


Una tal Zayra dice que algo está cogiendo polvo y le contesta María (una de las novias que se ha puesto a prueba en el programa) diciendo: ‘el polvo que no te ha echado a ti y que me va a echar a mí cuando lleguemos a casa’. Más lírica no es posible en televisión. Creo que deberían buscar una beca a toda esta caterva se sanguijuelas para que lleguen a publicar un par de poemarios. Otra cosa sería un desperdicio. Por cierto, esta tal Zayra es la misma que afirma haber tenido algo con Rauw Alejandro siendo falso, por supuesto (es tremendo lo de algunos).

La Isla de las Tentaciones es un programa en el que una serie de hombres y mujeres ligan entre ellos, beben a todo beber, dicen idioteces sin parar, demuestran una inteligencia raquítica y del que quieren salir para continuar con su vida, como si no pasara nada. Es algo incomprensible que deja atónito a cualquiera.


En la gala número diez, todo ha sido entre surrealista y estúpido. Las chicas llamadas tentadoras (es decir, las que quieren ligar con los que han ido al programa con pareja) se han presentado delante de las novias y han mentido sin decoro con el fin de poner nerviosas a las enamoradas. Y luego han mentido a los novios para probar suerte y llevárselos al huerto. Y en esto consiste el programa. Bueno, en eso y en pasear a un osito de peluche colgado del cuello y, a la vez, de un dron. En eso y en ver cómo una mujer histérica llega corriendo a la casa en la que está su novio en la cama junto a la ‘tentadora’. Es decir, el programa consiste en mostrar sin filtros la idiotez humana, el vacío más absoluto de las personas, las inteligencias de chorlito y poco más.

Pero es uno de los programas con mejores datos de audiencia de Tele5. Y eso significa que lo ven cientos de miles de jóvenes que, seguramente, no tendrían mucho inconveniente en pasar unos días en esas condiciones.

Esto es lo que tenemos y lo que nos merecemos.

Nirek Sabal

 


Imaginen que su novia o su novio se la juegan y se acuestan con otro o con otra o con varios a la vez o lo que sea. Como es lógico a usted no le va a gustar un pelo esa situación y, tal vez, viendo que la cosa está perdida, no le importaría vengarse sobre la marcha acostándose con uno, con una o con varias personas. Lo que ya no es tan lógico es que alguien te la juegue con un tercero y ponga el grito en el cielo si lo haces tú. Y si la razón por la que se enfada es que él o ella han conectado mentalmente y tú lo que estás haciendo es guarrear, todo se vuelve un disparate.

Pues eso es lo que se está viviendo en La Isla de las Tentaciones. Una joven le pone los cuernos a su novio. El novio; desesperado al ver vídeos en los que la novia se revuelca sin pudor alguno; se echa en brazos de una señora estupenda. Y la novia monta en cólera. Le preguntan sobre cuál es la diferencia entre una cosa y otra y la respuesta es que la conexión de ella es preciosa y lo otro corresponde a una cosa sucia y fea.

Y así todo. Yo no sé ya.

Las reacciones a los vídeos que ven los concursantes suelen violentas, histriónicas, exageradas, estúpidas e incoherentes. La inteligencia brilla por su ausencia. Pero no se podía esperar otra cosa. Un cerebro de chorlito es lo que es y no se puede sacar de donde no hay. Hay que reconocer que los que seleccionan a los participantes son capaces de descubrir con solvencia el vacío mental y el pensamiento plano.

Es un síntoma de idiotez ir a un programa en el que el reto consiste en no poner los cuernos a tu pareja. El ansia que tienen todos estos mequetrefes por no trabajar y vivir del cuento es enfermizo. Y que este programa triunfe y acumule audiencias que convierten en líder su emisión dice mucho de la sociedad que estamos construyendo.

Dicho todo esto, e insistiendo en que el grupo de jóvenes que participa en el programa son una vergüenza, los jóvenes españoles no son eso que vemos en ‘La Isla de las Tentaciones’; los jóvenes españoles trabajan, estudian y se esfuerzan mucho. Muchísimo. Estos elementos son muestra de la zona enferma de la sociedad, de esa cara triste y fantoche de lo que podemos llegar a ser si no ponemos atención y dejamos que se convierta en esencial tocar el culo a una señora, beber copas hasta caerte de culo o decir bobadas sin parar.

A ver si acaba la edición y dejan de grabar esa bazofia.

Nirek Sabal

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BIENVENIDOS

¡Ya estamos aquí! Y sólo necesitamos de dos minutos y cuarenta segundos de tu tiempo; lo suficiente para llamar tu atención y conseguir que te quedes por aquí un rato más. Jazz, ópera, danza, teatro y televisión serán los temas sobre los que todos diremos aquello que nos parezca pertinente. Lo impertinente nos lo podemos ahorrar. ¡Qué ganas tenía de tenerte tan cerca!

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